Victoria Ruffo recibe este difícil tratamiento médico para no entrar al quirófano: “A veces ya no puedo”

La primera actriz también confesó que su relación con Eugenio Derbez es sana, gracias al amor por José Eduardo

Con 61 años de vida y más de 40 de estos dedicados a ser una actriz reconocida en México, Latinoamérica y varias partes del mundo, Victoria Ruffo sabe que está un momento de cambios para ella y su familia. Recientemente, confesó que es muy posible que abandone el mundo de las telenovelas y deje México, puesto que su esposo Omar Fayad fue comisionado para un cargo diplomático en Noruega.

Ante esto, Victoria baraja opciones pues quiere estar cerca de su esposo, pero también de sus hijos en México. Entre ellos su primogénito José Eduardo Derbez, quien se ha hecho famoso por los realitys a lado de su padre, Eugenio Derbez, mismos a los que Victoria Ruffo podría ser invitada con varias condiciones.

Mientras todo esto se concreta, Victoria Ruffo vive una realidad que es muy complicada para ella. Y es que la primera actriz padece una enfermedad que la obligaría a pasar por el quirófano, algo que ella evita con todas sus fuerzas.

Victoria Ruffo evita una cirugía para curarse de este mal
La actriz Victoria Ruffo fue clara al describir el padecimiento que le aqueja desde hace años, mismo que la obligaría a entrar al quirófano, algo que ella ha evitado. Por lo que, para curarse, tiene la opción de un doloroso tratamiento.

“Sí tengo yo unas hernias lumbares y cervicales. Estoy en un tratamiento para no operar porque dice el doctor que no es que no me quiera operar, pero es una cama lo que te dan, como las que usaban de tormentos antes, te van abriendo la cadera y tardas una hora en eso. Luego, en el cuello, te ponen una cosa que también te van jalando una hora cada uno, es un tratamiento que dura 40 sesiones abajo y arriba”, describió del complicado y doloroso tratamiento.

Ante esto, la madre de José Eduardo Derbez admitió que para llevar un ritmo de vida medianamente normal, prefiere usar silla de ruedas en traslados complicados.

“Luego, ya te dejan descansar. Pero, en los aeropuertos de repente caminas muchísimo, entonces hay momentos en que ya no puedo, se me para y se me para, digo entonces que mejor mi sillita (de ruedas) y me evito que me van a tener que operar o algo”, indicó.


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