«Si vas a la escuela, tus estudios y alimentos los paga esta panadería»

Cuando eres un niño no te das cuenta de lo importante que son los bienes materiales, además de la seguridad que garantiza estar bajo el techo de una familia amorosa o con alguien que se interese por ti.

Probablemente te hayas topado con más de una historia en tu vida cotidiana o en el internet que te haya sorprendido o tocado tu corazón, pues el siguiente caso es el claro ejemplo de que las personas todavía pueden ser nobles.

Con tal de que un niño no abandonara la escuela, una mujer decidió cambiarle la vida a un niño que no tenía nada y terminó con prácticamente todo. Comida y techo son los derechos básicos que cualquier ser humano necesita y requiere para poder vivir, no obstante, no todos tienen esa suerte

La educación es tan importante como los derechos anteriores y la falta de apoyo por parte del gobierno, la crisis económica o los problemas familiares, son un factor importante para que muchos niños abandonen la escuela.

Rosangela Amaral decidió aportar su puntito de arena y se convirtió en el ángel de la guarda de un pequeño que estaba con muchos problemas.

La brasileña conoció a Cauã, un niño y al saber sus necesidades, lo apoya donándole pan todos los días, pero la transacción no fue gratis, ella le dijo que tendría que comprometerse a no dejar la escuela.

Ambos se conocen desde el 14 de septiembre del 2017, ella publicó en su cuenta de Facebook el emotivo encuentro y comentó:

“Mi amiguito volvió a la escuela. Hablé con él. Le dije, ´si tu estudias, tu comida y tus estudios los paga la panadería´, todos los días él viene a mostrarme las tareas hechas y yo le ayudo con ellas. Soy su representante en la escuela, ya que llegó a la ciudad solo y vivía en la calle. Soy Rosangela Amaral, propietaria de la panadería “Café con leche” en la localidad Brasileña Espíritu Santo. Yo creo en él y en un mundo mejor”.

Aunque han pasado varios años desde su primer encuentro, Rosangela sigue con su compromiso intacto.
“Hoy fue un día de encontrarnos con Cauã y felicitarlo por el desempeño en la escuela. Pasó de año y eso me trajo tanta felicidad. Sigo creyendo en él, creyendo en el futuro mejor y creyendo siempre en la educación, porque ella transforma vidas”.

Con 10 años, ese niño tuvo la buena influencia de alguien completamente extraña y todo le salió bien. Ahora ya es un adolescente que sigue estudiado más comprometido que nunca, además de que ha desarrollado un enorme gusto por la panadería que le dio de comer.

Mientras su madre de acogida le ayuda con sus tareas, él asiste a la panadería diariamente y cuando tiene tiempo libre.

Tanto la mujer como el niño desarrollaron un gran vínculo que los unirá por mucho tiempo. Ambos llegaron a la vida del otro en el momento adecuado para hacer lo que tenían que hacer.

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