Jóvenes desarrollan una bacteria que come plástico de los océanos y lo transforma en agua

La cantidad de plástico que se genera en el mundo es aproximadamente de más de 340 millones de toneladas, las cuales provocan una obstrucción de vertederos, ríos y océanos dando como resultado una atmósfera, suelo y agua contaminadas.

Es por ello, que Miranda Wang, una joven canadiense de origen chino y empresaria tecnológica al lado de Jeanny Yao desarrollaron un proyecto desde que eran unas estudiantes para contribuir al gran problema que representaba tener tanta contaminación en los océanos.

Fue así como surgió la idea de una bacteria que pudiera comer plástico y transformarla en agua. Con solo 20 años, ambas ya tienen las patentes de sus inventos y lograron la financiación de 400 mil dólares para empezar con su proyecto.

De acuerdo a cifras de la ONU, en el mundo solo se recicla un 9% del total de plásticos que se generan, con estos escandalosos números, ambas estudiantes se inspiraron para fundar la empresa BioCellection y así poder desarrollar una tecnología capaz de reciclar y convertir los plásticos de más baja calidad en materia prima que pueda generar nuevos productos.

Con ahora 26 años, Wang siente un profundo compromiso con el reciclaje de este tipo de materiales, dándoles una segunda oportunidad y así mejor la calidad de nuestro medio ambiente.

Su primer acercamiento fue cuando Wang, quien estudiaba Biología molecular en ese entonces, comenzó a investigar en la Universidad de Columbia Británica y descubrió que en el río Fraser, situado en sus alrededores, había dos bacterias que comían plástico, pero no lograron llevar su proyecto más allá. A partir de entonces comenzaron a recaudar dinero.

Tras conseguir la financiación que necesitaban, decidieron fundar en 2019 su empresa en Sillicon Valley. Al final encontraron un avance en el plástico de polietileno, descubriendo que se podía descomponer en precursores químicos usados como bloques para generar materia prima de calidad.

Según las palabras de las jóvenes inventoras, primero el plástico es disuelto y las enzimas lo catalizan con lo que el plástico se convierte en fracciones sumamente maleables. Estos componentes se colocan en una estación biodigestora, donde se comportan como si fuesen restos de comida. El proyecto se ejecuta en tan solo 24hs, para pasar de plástico a agua.

Wang y Yao quieren seguir avanzando en el campo tecnológico, por lo que su siguiente paso es desarrollar una planta de procesamiento cuyo resultado sea materia prima comercializable. “Esto es solo el comienzo de nuestra estrategia prolongada para aumentar y diversificar en un conjunto de productos reciclados de alto rendimiento”, finalizó Wang.

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